21.5.09

Podría no perderlos


¿ Quién podría en todo caso sentirse más interesado, el que está atrás y
te soltó o quien te espera adelante?- Y a fin de cuentas ¿qué más da?- Podría quedarme en medio esperando- Podría retar a ambos para ver cuál llega primero por mí - Podría sentarme - Podría fingir un ataque de nervios/tirarme al piso/levantar las patas/maullar en voz alta/lamerme una pata/fingir mi muerte/voltear de un lado a otro para ver a cada uno desdeñosamente/ dar un paso hacia adelante y ver sonreír a ambos/ dar tres pasos hacia atrás y ver sus caras de angustia/trepar por las paredes/ buscar alimañas para comer en el resumidero/.../.../... -Podría seguir jugando con ellos - Y a fin de cuentas lo interesante es que nunca perdería su atención.

11.5.09

Sin pedir permiso

No hay permisos para amanecer,
sólo llega el sol y se pone donde debe...
y calienta...
y quema...
y da luz...
y no deja dormir...
y maldita sea, yo quería dormir más...
y con el calor, y con la quemada y con el sol...
y luego hay nubes y se vuelven a ir.

No hay permisos para anochecer,
sólo se va el sol a ponerse a otro lugar...
y nos da frío...
y no vemos bien...
y dormimos...
y volvemos a esperar al sol...
y con mil demonios, yo quería seguir jugando...
y el maldito frío, y sin luz, y la luna que sirve para tres diablos y dos poemas...
y las nubes ni se notan, a menos que veas a la luna toda la noche por si acaso...



y sin pedir permiso nos vuelve a amanecer...

5.5.09

Las cosas que no sé


Sé cosas,

varias, leídas, oídas, inventadas, inferidas, consensuadas, preferidas…………………………………….. horribles, alegres, tristes, indiferentes, divertidas, amorosas, dolorosas……………………………………. históricas, biográficas, literarias, geográficas, anatómicas……………………….. inútiles, portátiles, factibles, difíciles, estériles……………..

Y sé que no sé cosas también,

que no sé…

cuándo cerrar la boca al hablar…
cuánto más te puedo llegar a amar…
cómo callar al bufón…
cuánto aire más para mí…
qué vestiré el fin de mes…
a qué sabrán las ciruelas guardadas…
cómo detener los dedos al escribir…
cuánto podrás llegar a amarme a mí…
qué palabra diré al final…
cuántas sonrisas he proferido ya…
cómo se siente cazar a un animal…
cuántos besos nos resta dar…
qué tanto se abre mi boca al gritar…
a qué tantos pasos…

28.4.09

Volar


Sentir el golpe en la cara, vacío bajo los pies, envuelto en, no otra cosa que aire llegar de inmediato al punto.
Ir por ahí tratando de escapar, no quemarse los pies, ver tamaños distintos, más dimensiones, diferentes formas, vértigo superado… ¡bolsas de aire, BOLSAS DE AIRE!

Como virus, como noticia, como memoria, como instante…

Salir por el hueco y desplazarse, salir y…

… como el ave que deseo comer, como el salto desde un mueble alto, como cuando quieres caer en…

… y…

… tus cuatro patas, desesperado, tan cerca del piso, tan lejos del piso.
… y volar.

16.4.09

Insomne por vocación o por vacación


Iban y venían, tan como siempre y a veces cuando no se puede descansar,
dos vueltas... cinco y una cada... de nuevo otra.
La idea, la imagen, la premura, el deseo, el enojo, la desesperación, el cansancio (...), (...), dormitar, R.E.M.,

Voltear de súbito la tenue luz y él te mira fijamente... sólo dice que "Miau" y se vuelve a voltear.
No sabes si hiciste bien, si hiciste mal, si no te has ejercitado suficiente, si te duele la muñeca, o los ojos, piensas en ella, sonríes, recuerdas que debes dormir...
Semana y media y tu cuerpo está en otro ciclo, abrir la TV, prender un libro, reiniciar la estufa (un té), encender la máquina (un té?)... no llegó, no llega.
Lo vuelves a ver, de nuevo te está viendo, ¿se podrá reír de tí?, no, no se ríe, ellos nunca ríen.
Abre su hocico de nuevo y esperas que diga algo interesante... (¿de verdad esperas que hable?) Bosteza, no dice "Miau"... él sí puede dormir.

17.3.09


… y las piernas listas para soportar el temblor, firmes, fijas, inamovibles, piernas, dos, de pie y plantadas, temblando aún, y frías.
… y la sangre hirviendo, limpiando arterias y venas, llenando vasos capilares de mejillas y de manos y de ojos y de y de, y de y de… calor en la sangre.
… y los labios preparados y la boca enunciando y disponiendo, actuando y moviéndose y emitiendo y recibiendo y comunicando y cerrando ciclos.
… y el corazón, tibiecito.

12.3.09

Gateando


En busca de nueva ama. Habilidades, dormir en su regazo por horas, enredarme en sus piernas, ronronearle al oído, afilar mis uñas en su piel. (Gateando 1)

No me verás en un buen rato, cuando esté listo, saltaré desde la nada, sacaré las garras y atacaré. Me encanta mi método de caza. (Gateando 2)

A veces como vísceras, ratas, alimañas, sobras de comida, pero te advierto, las sobras de atención y cariño me ponen de muy mal humor. (Gateando 3)

5.3.09

Un tan largo viaje

Haber venido desde hace varios años hasta acá
demostrando
que se puede tanto en espacio como en tiempo.

Un viaje tan largo y al final sólo notar el polvo,
las motas que ruedan por el piso como en spaghetti western.

Haber puesto en incubadora mi presencia de ti,
y en este instante no mirar que el terremoto no movió las fotos,
no cuarteó las paredes, no arañó el tapiz, no desgarró las sábanas,
no me deshizo los huesos, no se acabó el café, no destapó la jalea.

No notar desde tus ojos que la risa perdura y la espera es aún paciente.

No dar la oportunidad a “y ¿por qué no?”, ni permitir que “y ¿si acaso tú?”

No poder socorrer, no haber viajado de verdad en el tiempo
sino solamente haberte movido en el espacio más lenta que yo…

25.2.09


La película había terminado, por fin. Era la cuarta vez que ponía ese DVD y por diferentes razones nunca había podido terminar de verlo; se quedaba dormido, se ponía demasiado ebrio, se le hacía tarde para ir al trabajo, o simplemente la quitaba por haber perdido la trama.
Se levantó del sofá, se rascó la entrepierna y fue a orinar. Había tomado tres cervezas mientras el protagonista de la película repartía golpes a cuanto tipo volteara a verlo feo o se le pusiera en medio de su frenética venganza.
Volteó a verse en el espejo, sólo tenía puesta una playera y un pantalón de pijama. Era notorio que jamás tendría el físico requerido para dar karatazos como el tipo de la película pero no le importó gran cosa.
Eran las siete de la noche, buena hora para ponerse ropa más decente y salir a tomar algo. Fue por su libreta de direcciones y el teléfono. Se dejó caer pesadamente en un sillón, pasó algunas hojas al azar y al detenerse marcó el primer número que vio.
“Hola nena, ¿te gustaría salir a tomar una copa conmigo?”
“Ay, híjole, me hubieras llamado más temprano, voy a salir con unos amigos.” (Click)
“Perdón, no recuerdo que nos hayamos conocido” (Click)
“Creí haberte dicho que no volvieras a llamarme ¡Estúpido!” (Click)
Tomó un lápiz y tachó los tres nombres en su agenda. Solía tacharlos con lápiz aún cuando los nombres estaban escritos con pluma, esto le daba la posibilidad de alguna vez perdonarlas y borrar la marca de lápiz para intentar invitarlas de nuevo.
A estas alturas, si se decidía por salir, sería completamente solo. No le extrañaba, estaba acostumbrándose a esas noches de cerveza intentando salir con compañía del bar.
Cuando estaba a punto de levantarse del sillón timbró el teléfono y contestó.
“Bueno (…), sí soy yo”
Escuchó una voz de mujer que le llamaba por su nombre y sintió emoción.
“Claro nena, ahí estaré en menos de diez minutos” (Click)
Se levantó pensando que le acababan de dar un buen motivo para dejar su casa un rato. Fue a su habitación y se puso unos jeans, la playera fue sustituida por otra en mejor estado, dudó en ponerse desodorante, pero al oler la camiseta que acababa de quitarse, terminó poniéndose un poco.
Tomó su cartera y contó el dinero que había en ella, notó que para satisfacer la solicitud de la chica que le había llamado debería pasar a un cajero automático antes del encuentro.
De camino hacia la puerta, sacó la película del reproductor de DVD, la puso en su caja y se la metió bajo el brazo.
Salió de su casa echando llave, y mientras hacía esto, recordó lo que le habían dicho en aquella última llamada.
“Señor, sólo le llamo para recordarle que tiene tres días de retraso en la entrega de la película que nos rentó, por lo tanto, le sugiero que venga a entregarla hoy mismo para cubrir el monto del atraso y que no se le acumule más deuda”
NOTA: Cada cosa que han leído acá ha sido escrita por mí, este texto, por ejemplo, es viejito, pero sí es mío, soy reciclable, aunque ne verdad es el único texto viejo que he subido has ahora... no sabía a quién contestarle pues han dejado su comentario como "Anónimo"

21.2.09

Caída libre

Era difícil verla a los ojos,
se sentía algo raro en la espina dorsal.
Evitaba su mirada concentrándose en los labios,
pero al final resultaba eso más tentador, si la mirada era imán,
los labios eran un pozo ciego de caída infinita.
Se dio cuenta de que sería complicado encontrar un ápice que no tuviera breves tentaciones.
Decidió ceder, dejarse llevar apreciando la sonrisa,
una de esas que llevan tiempo deseando salir.
Sonrió él, que no recordaba bien cómo hacerlo, y se lanzó a ese precipicio.
Durante la caída sonreía en los ojos de ella,
por fin se había dispuesto a verlos de frente,
entendiendo que la sensación de su espina dorsal era vida,
se recordó humano, deseo sentir otra vez.
Confió y no tuvo pena,
fue un súbito descontrol dentro de su altiva visión.
Tuvo esa necesidad de continuar fuera del margen,
como colorear dibujos por fuera del contorno,
concentrándose sólo en lo bello del color,
en las formas que crean las rayas al salir de la línea.
Su nombre sólo tenía una vocal y dos consonantes para él,
la sencillez facilitó pronunciarlo.
Lo dijo tres veces y después, busco su boca con cautela,
abrió la mirada que guardaba dentro de unos ojos que jamás cerraron.
Cuando dijo el nombre por cuarta vez, deseó escuchar el suyo con otra voz,
sonido dulce que cantaba al hablar.
Se teme a lo que se desconoce, pero se busca siempre que se espera bello.
“La curiosidad mató al gato, pero la duda no lo habría dejado vivir”.
Decidió gritar para acompañar la otra voz,
entendió que su voz no sería opacada, sino enriquecida.
No tuvo más miedo, sólo ganas de hallar respuestas.

20.2.09

La curiosidad mató al gato, pero la duda no lo habría dejado vivir.

Despierta, bosteza mostrando todo su hocico, abre los ojos con cautela, dejando que sus pupilas se adapten a la luz, una rendija, un círculo completo, pequeños óvalos en medio de la blancura que los rodea. Pone sus patas hacia adelante y sacando las garras las clava en un punto exacto sólo para estirar todo su cuerpo hacia atrás, no se oye, pero de seguro los huesos de su columna se habrán reacomodado. Usa su nariz para examinar lo que hay alrededor, algo ha llamado su atención. Se acerca con cautela pero sin perder de vista el objetivo, saber. El olor no es agradable, pero proviene de algo que brilla y se enciende, sigue acercándose, hedor repulsivo y caliente para sus fosas nasales, hipnotizado continúa el avance. Y así, de pronto y aún midiéndo la cercanía, su nariz recibe un ardor, se aleja, se sacude, se talla la nariz, no fue accidente, no fue un error, ahora asocia el olor con el dolor. No volverá a tocar un cigarrillo.